Roberto Macías, el hombre que puso en jaque un sindicato, resiste los últimos coletazos de la persecución.

«Los últimos años de mi vida, son quizás los más difíciles, he podido resistir las adversidades con mucha dignidad, pundonor, y humildad. Hace años que me convertí en el objetivo de una infame cacería humana, por mostrar una asquerosa cloaca de #corrupción. Acabe señalado, y perseguido como si yo fuera un peligroso criminal«. Señala Roberto Macías, en la entrada de su campaña para recaudar fondos.

Manuel Pastrana y Francisco Fernández, máximos responsables de UGT Andalucía, se vieron obligados abandonar la dirección del sindicato en medio del escándalo por las facturas falsas  que el sindicato habría presentado a la Junta de Andalucía y las  irregularidades en la contabilidad  denunciadas por los medios de comunicación.

El primero, Manuel Pastrana, optó por no se presentarse a la reelección, después de que se desvelase que los gastos en hoteles y restaurantes de lujo durante un viaje a la ciudad sudafricana de Durban. Su sucesor, Fernández Sevilla, fue el segundo secretario general del sindicato en Andalucía que abandonó el cargo con las revelaciones publicadas en medios.

La Fiscalía Anticorrupción solicita siete años de cárcel y una multa de 50 millones de euros para cuatro de los cinco exdirigentes de UGT en Andalucía, entre ellos el que fuera secretario general Francisco Fernández Sevilla, procesados en el conocido caso de las «facturas falsas» por presuntos delitos de fraude de subvenciones y falsedad en documento mercantil. Según el juez instructor, «el cómputo global de las cantidades defraudadas» en los expedientes de subvenciones concedidas por la Dirección General de Formación de la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía a la organización sindical en los que se ha contado con la información documental necesaria «asciende a 40.750.047,74 euros»

La participación de Roberto Macías fue clave en las pesquisas. Su testimonio y alerta generada, puso en jaque al sindicato en España. El todopoderoso líder sindical,  Cándido Méndez, tuvo que adelantar un año su salida de la dirección del sindicato, después de 22 años al frente. Se fue pidiendo su “refundación”. El escándalo generado con las ayudas a la formación gestionadas por el sindicato había estallado en otras regiones.

Roberto Macías, el ex trabajador que puso en jaque al sindicato, contó en una entrevista para el diario EL MUNDO que: “El día a día en UGT-A era inflar facturas. Vi cómo se cocinaba el desvío de las ayudas». Pero este testimonio ampliado ya lo había ofrecido el pasado 15 de enero de 2014 ante los agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil encargados de investigar las presuntas facturas falsas.

De hecho, la declaración como testigo de Roberto Macías ante la UCO ha sido fundamental para que la Fiscalía Anticorrupción solicitara la imputación de Manuel Pastrana y Francisco Fernández Sevilla, los máximos responsables de UGT-A entre 1998 y 2013, por su «participación directa» en la «financiación ilícita» del sindicato.

Sus revelaciones sobre la corrupción sindical, sirvieron para desarticular la antigua cúpula de UGT  durante quince años. Estos hechos sirven para explicar mejor la contundencia con la que el sindicato desató la peor caza de brujas que se recuerde en la historia de la organización.  La acusación de UGT Andalucía solicita para Roberto Macías, la pena de 4 años de cárcel y el pago de 60.000 mil euros en concepto de reparación del daño.

El hombre que puso en jaque al sindicato hermano del PSOE, volverá a sentarse el próximo 6 de marzo en el banquillo de los acusados. Deberá responder de la acusación que realiza el sindicato sobre la revelación en medios de comunicación de su trama millonaria de corrupción.

Ante este nuevo escenario, Roberto Macías, acaba de publicar en Facebook que empieza una campaña para resistir los últimos coletazos de la persecución. En la siguiente dirección:

https://www.facebook.com/donate/117187016395833/

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